Escrito por Jillian Turecki.
Dedicar un momento a reflexionar y preguntarte cómo ha ido realmente una cita es una de las cosas más importantes que puedes hacer. Comienza con estas 5 preguntas.
¿Cómo me sentí durante la cita?
Después de una cita, reflexiona sobre cómo te sientes. ¿Te sentiste a gusto, con ganas o sin energía? Tus emociones son indicadores clave: no las ignores. Una buena conexión debe ser natural, no forzada.
¿Coinciden nuestros valores y objetivos?
La atracción es importante, pero la compatibilidad a largo plazo importa más. ¿Compartís valores, estilos de vida o metas futuras similares? Si ahora las diferencias son evidentes, es posible que más adelante se conviertan en problemas más graves.
¿Tengo ganas de vernos de nuevo?
Salir con alguien no debería ser una obligación. Si sientes más alivio que emoción después de una cita, podría ser una señal para dar un paso atrás. El interés genuino debería surgir naturalmente.
¿Los esfuerzos están equilibrados?
Reflexiona sobre quién está iniciando la conversación y planificando las citas. Una conexión saludable implica esfuerzo mutuo. Si eres sólo tú llevas el peso de la iniciativa, ese desequilibrio persistirá.
¿Qué me dice mi instinto?
Tu instinto es importante. Si algo te parece raro (aunque no sepas exactamente por qué), confía en ese presentimiento. Salir con alguien no consiste en demostrar que algo funciona, sino en encontrar lo que realmente te hace sentir bien.
Teniendo en cuenta estas reflexiones, ve a buscar a tu próxima cita y, después, ten la seguridad de saber si vale la pena seguir adelante con esa conexión.